Y no voy a hablar de Hemingway, sino de las empresas. Todas las empresas (bueno, seguro que alguna no) grandes o pequeñas tienen su propia estructura festiva. Las hay que sólo montan la cena de Navidad, otras mandan a sus empleados de “vacaciones pagadas”, también llamadas formación outdoor, otras realizan grandes sesiones informativas y otras se conforman con grandes fastos temáticos (1). Vamos, que tenemos variedad.
En principio uno de los atractivos de estas reuniones está en la posibilidad de conocer gente de otras áreas de la empresa. Ésto es especialmente importante en empresas como las consultoras, donde lo normal es estar en tu cliente (en persona o virtualmente) y no relacionarte con los demás.
Sin embargo, mi impresión es que en este tipo de celebraciones, al final uno habla con los de siempre. ¿Para qué vas a hablar con ese tipo con cara de mala leche que está al otro lado de la mesa? ¡Si no lo conoces de nada! En cambio, he conocido más gente en dos partidillos de futbol que en diez o doce reuniones de empresa. Y eso que no me gusta mucho el futbol.
Parece que hay que replantear la forma en que se realizan estas reuniones. Pero la verdad es que tampoco tengo muy claro cómo hacerlo. Me temo que jugar un partidillo de consultores contra consultoras no será muy adecuado. Además, a partir de 15 jugadores por equipo hacen falta entrenadores y ya empezamos con las jerarquías.
(1) Noches del cómic, fiestas medievales y alguna más…
Yo lo veo como en las clases. Como hacías excursiones, recreos, fiestas y demás juntos, se veía un cierto buen rollo con tus compañeros. Cosas como prestar apuntes o explicar cosas eran siempre bien recibidas.
Yo llevo tiempo sacando poco a poco una división de organización de eventos, para principalmente, con los beneficios que dé poder pagarles a mis compañeros esas mismas actividades o similares.
Desde antes de verano estamos con un campeonato de karting bastante molón que aunque entra gente que no trabaja, se ha creado unas buenas relaciones sobre todo porque yo los conozco a todos (por mi forma de contratar), pero la mayoría no se conocen entre ellos muy bien.